Entrevista a Wang Xi An, el Tigre Benévolo

Artículo extraido de la revista “Taichí Chuan N.2 – Invierno 2004” http://www.taichichuan.com.es/

WANG XI AN, EL TIGRE BENÉVOLO

Teresa Rodríguez con la colaboración de Alain Caudine

Wang Xi An es una de las cuatro grandes figuras de la 19ª generación del estilo Chen, los llamados “Cuatro Guerreros de Buda” de Chenjiagou, formados por Chen Zhaopi. En esta entrevista nos introduce en las claves de la práctica del estilo Chen, subraya los puntos importantes en el entrenamiento de la forma y el tuishou, y nos ofrece indicaciones para evitar la rigidez y la dureza, hasta poder lograr el equilibrio de una postura justa.

El hexagrama veintiséis del Yi Jing describe una manifestación poderosa de la energía, una fuerza de la naturaleza que se debe domar con firmeza y creatividad para que pueda llegar a su culminación. Así, es preciso canalizar el enorme potencial de esta gran reserva de fuerza que tiende a desbocarse, orientándola con gran tenacidad y disciplina interior. La presencia de Wang Xi An sugiere el dominio del trabajo interno que inspira este hexagrama. Es un hombre dotado del peligroso poder de un tigre, relajado y pesado en reposo, ágil y veloz en el movimiento, vigilante en la calma. La gran potencia que emana parece amaestrada por un carácter firme, benévolo y paciente. Ha consagrado su vida a su pasión, la práctica del Taijiquan estilo Chen, del que es actualmente uno de los máximos exponentes.

Nos encontramos con Wang Xi An en Parthenay (Deux-Sèvres). El seminario estaba organizado por dos de sus alumnos más antiguos en Francia, Alain Chauveau y Alain Caudine, quienes colaboraron con nosotros desde el primer momento para que pudiéramos hacer la entrevista. De ellos nos impresionó la gran acogida que nos ofrecieron, brindándonos su ayuda con un corazón cálido y generoso. Estuvimos durante todo un día viendo a los asistentes sudar la camiseta en el sentido más literal, trabajando sin descanso formas y aplicaciones. Wang Xi An les corregía sin escatimar indicaciones en un ambiente donde reinaba la concentración y el silencio, apenas roto por los sonidos que acompañaban los movimientos con fajin. Wang Xi An posó para nosotros con paciencia y la mejor disposición, y contestó a nuestras preguntas.

¿Cómo se inició Wang Xi An en la práctica del Taijiquan?

Cuando era muy pequeño mi familia se trasladó a la aldea de Chenjiagou. Siempre me he sentido atraído por el boxeo y las armas, y al crecer en el ambiente marcial de Chenjiagou me apasioné muy pronto por el estilo Chen. En la aldea el Taijiquan estaba en todas partes. Igual que los niños en occidente juegan al fútbol porque es el deporte más popular, en Chenjiagou practicaban Taijiquan. No había nada más que hacer, así que todo el tiempo libre se dedicaba al entrenamiento. Existían muchos grupos que trabajaban diferentes variantes del estilo con diversos métodos de trabajo, de modo que yo intentaba aprender con todos los que podía. Así fui captando distintas facetas y matices del arte.

¿De qué forma se enseñaba en aquellos años el estilo Chen?

En un principio el Taijiquan se desarrolló para proteger al pueblo. Se enseñaba y se aprendía como un arte de lucha. Los maestros les decían a sus alumnos que hicieran esto o lo otro, sin explicaciones, y con la práctica uno iba comprendiendo el arte. En mis tiempos la enseñanza era muy lenta. Había que practicar y esforzarse mucho para llegar a entender algo, y entonces era cuando el maestro te daba un poco más. Por ejemplo, los maestros no hablaban tanto de relajación y este concepto muchas veces se entendía mal. Era frecuente ver practicar las formas de una manera un tanto rígida, y eso podía tardarse años en corregirlo. No se planteaban preguntas como ahora, que las explicaciones se ofrecen en bandeja. Actualmente se dan las claves principales desde un primer momento, y con esto se gana mucho tiempo.

¿Podría hablarnos sobre las etapas en el aprendizaje del Taijiquan del estilo Chen?

La progresión en el refinamiento de la energía interna tiene tres fases, que corresponden a tres niveles de práctica y también a tres tipos de energía. Esta teoría descansa sobre diferentes principios científicos de entrenamiento.

En la primera etapa se domina la forma. Los movimientos del cuerpo entrenan la circulación del Qi, utilizando las variaciones de la forma exterior para movilizarlo. La energía y la fuerza se manifiestan en su forma más básica, externa y aparente, o ming jin. La práctica se apoya sobre todo en las tres coordinaciones externas y las tres secciones y en el trabajo de eliminación de la rigidez en la expresión de la energía. Conlleva una media de tres años de entrenamiento.

En la segunda etapa la energía y la fuerza se expresan de una forma más interna y oculta, an jin. Es la fase del trabajo sobre el Qi, el aliento interno, y la comprensión de la energía. En este período se practica la capacidad de sentir la circulación de energía en el cuerpo y también la habilidad para dirigirla. Forma y Qi están sutilmente conectados, así que en este nivel se busca la relación entre el exterior y el interior y su perfecta correspondencia. La energía comienza a expresarse de un modo más flexible y los movimientos se ejecutan de una manera relajada y ágil. El Qi circula y mueve el cuerpo, llena la forma y la anima desde el interior. Si el aliento interno no se mueve, la forma exterior no cambia, pero si el aliento interno circula, la forma exterior se modifica y el cuerpo se mueve. En esta etapa es muy importante el trabajo de nutrición de la fuerza interna y del Qi para que puedan movilizar la forma.

La tercera etapa corresponde a la expresión más sutil de la energía interna, es el nivel “de la excelencia divina”. En la práctica de la forma el cuerpo y el espíritu están completos y unidos. El espíritu permite que se produzcan libremente las transformaciones de manera natural y espontánea. La fuerza es ling jin, la máxima expresión de la riqueza y la sutileza del Taijiquan estilo Chen. El equilibrio entre yin y yang en el cuerpo es perfecto, y sus cambios son armoniosos.

La sensibilidad se desarrolla hasta tal punto que todas las informaciones que vienen del exterior se sienten a un nivel casi espiritual, y en la defensa y el ataque se reacciona de forma intuitiva. En esta etapa, conviene reforzar la práctica de la forma, pero ésta se aborda de una manera totalmente diferente a las etapas anteriores. Los movimientos llegan a ser imperceptibles como resultado de la utilización del pensamiento intuitivo. Practicando con sinceridad y constancia a lo largo de estas tres etapas se puede alcanzar el nivel más alto en el arte.

¿Cuáles son los puntos importantes en el entrenamiento de la forma durante la primera etapa?

La primera etapa es la base del gongfu. Hay que dominar tanto los movimientos a nivel de las manos, los ojos y el cuerpo, como los desplazamientos. En esta primera fase se debe trabajar sobre la expresión manifiesta de la energía, que corresponde a su forma seca y firme, estancada y torpe, normal en los principiantes.

Para poder eliminar la naturaleza rígida de la energía es muy importante comprender el principio de las “tres secciones”, que divide el cuerpo y cada una de sus partes en tres segmentos: bien superior, medio e inferior, o bien distal, medial y proximal. Por ejemplo, si tomamos como referencia el cuerpo entero, la cabeza será la sección superior, el tronco la media y las piernas la inferior.

Si tomamos el brazo como referencia, la articulación del hombro es la sección proximal, el codo la medial, y la mano la distal. Desde la cabeza hasta los pies, todo el cuerpo puede dividirse en tres secciones. Durante la práctica es necesario conocer las características fisiológicas de cada parte del cuerpo y respetarlas en todas las etapas.

También conviene estudiar el sistema de las “tres armonías”. El dominio de las coordinaciones externas es de gran importancia para corregir los movimientos de la forma, ya que es muy fácil adquirir malos hábitos que pueden producir efectos negativos, incluso perjudiciales, tanto en lo corporal como en lo marcial. En un primer nivel se coordinan los hombros con las caderas, las rodillas con los codos y las muñecas con los tobillos. En un segundo nivel podemos afinar más cruzándolas, conectando por ejemplo la mano izquierda con el pie derecho, la mano derecha con el pie izquierdo, etcétera. A estas uniones se les añade la coordinación entre la cabeza y las manos, entre las manos y el cuerpo, y entre el cuerpo y los desplazamientos.

En la segunda etapa, ¿qué métodos se practican?

Hay muchos métodos de entrenamiento de la fuerza interna en el Taijiquan que corresponden a formas avanzadas de Qigong y que guardan relación con las prácticas antiguas de Daoyin y de Tu Na. Entre ellos está el trabajo de la energía espiral, Chansi jin.

El Tratado del boxeo del Taiji hace hincapié en la manifestación espiral de la energía interna. En la segunda etapa no se puede esperar sentir todavía que el estado de Taiji está presente en todo el cuerpo, pero se empieza a trabajar la expresión espiral de la energía, el Chansi jin, en la cintura, las ingles, las caderas y los miembros. En la escuela Chen la movilización de los miembros se realiza a partir de la cintura, que es el pivote de todo movimiento. El mingmen representa el centro de gravedad del cuerpo, regula su equilibrio y también es la fuente de la entrada y salida del Qi verdadero.

En el Taijiquan los movimientos curvos son la expresión exterior de la circulación en espiral de la energía interna. El movimiento comienza en la cintura, que moviliza la espalda y la columna vertebral. Después, la onda espiral se propaga a cada articulación hasta llegar a la punta de los dedos en los miembros superiores e inferiores.

Hay dos maneras de mover la energía espiral. Nichan implica apertura y es de naturaleza centrífuga. Se emite desde el dantian hasta las extremidades. Los hombros actúan sobre los codos y éstos transmiten la presión de su enrosque hacia las manos. En los miembros inferiores, las caderas actúan sobre las rodillas, que transmiten el giro hacia los pies. Nichan corresponde a la espiración y a la emisión de energía. Shunchan implica cierre, es de naturaleza centrípeta. La energía parte de las extremidades hacia el dantian. Shunchan corresponde a la inspiración y la unificación de la energía.

En esta segunda etapa es importante eliminar la brusquedad al dirigir y emitir energía. En la práctica de la forma hay que ejecutar las partes rápidas sin caer en la dispersión de la acción, estar ligeros pero sin flotar, pesados sin llegar bloquearnos. Todo el cuerpo debe abrirse por la relajación.

¿Por qué es tan importante la relajación en el Taijiquan?

En la práctica deben estar presentes dos factores: uno es la relajación, que nos permite desarrollar la habilidad; y el otro es la flexibilidad, que nos ayuda a evitar toda expresión rígida.

Al principio somos más o menos conscientes de que el espíritu y el cuerpo están tensos. Aunque en la práctica existen las alternancias tensión-relajación y contracción-distensión, domina la tensión y resulta difícil eliminar la naturaleza rígida de la energía. Por eso, el primer objetivo es buscar la relajación del cuerpo y del espíritu. Relajando el cuerpo es posible permitir que los capilares se abran y que la sangre circule sin obstáculos, sobre todo en la circulación venosa de retorno de los miembros inferiores.

También es muy importante que haya un buen flujo sanguíneo para conseguir flexibilidad. Puesto que la sangre y la energía van juntas, se necesita una buena irrigación para que los tejidos puedan nutrirse suficientemente. Al estar bien alimentados, los músculos y los tendones se vuelven flexibles. Existe el dicho de que es preferible estirar los tendones a engordar los músculos. La naturaleza elástica de la energía sólo se puede generar a través de una buena base de relajación y de estiramientos. En Chenjiagou, donde se practica Pao Chui o ‘puño de cañón’, el método de entrenamiento se basa siempre en la distensión. Después, una vez obtenido un alto nivel de relajación, el alumno pasa a trabajar golpes enérgicos y a expresar la fuerza. De esta forma se elimina la rigidez y se gana en amplitud articular. Al mismo tiempo aumenta la relajación de los capilares y el dinamismo de los músculos, lo que activa la circulación de sangre y de Qi.

¿Cómo podemos evitar la rigidez al practicar fajin?

Inicialmente es muy frecuente que la fuerza se manifieste de una forma rígida y bloqueada, sobre todo cuando se intenta expresar la energía de la manera más explosiva y vibrante posible. La emisión equilibrada de energía proviene de la fuerza interna, o neili, y no de la externa, del uso de los músculos. Sólo podremos llegar a la ejecución justa de la forma comprendiendo el aliento interno y entrenando el Qi. Cuando esto sucede se producen sensaciones, los movimientos son sutiles y las transiciones están bien enlazadas. Así se puede reconocer una práctica bien hecha.

¿Cómo actúan la relajación y la flexibilidad en las artes marciales internas y externas?

En las artes marciales externas debe haber flexibilidad en la firmeza, y en las artes internas firmeza en la flexibilidad. Al practicar Taijiquan se deben aplicar los principios de este arte. Por ejemplo, en la relajación no puede perderse la potencia, y en la potencia de proyección uno no puede endurecerse. Esto es difícil porque a menudo o bien se pierde la potencia o bien uno se endurece. En la potencia la dureza puede dañar el esqueleto, pero demasiada suavidad hace que al envejecer no exista fuerza.

En los principios del Taiji la firmeza del yang y la flexibilidad del yin se oponen y se unen transformándose mutuamente. Durante el entrenamiento es necesario respetar estos principios. En los clásicos se puede leer que el yin sin yang da como resultado una ejecución demasiado blanda, y el yang sin yin demasiado rígida y forzada. Al principio la proporción suele ser de un 90 por ciento de yang y un 10 por ciento de yin. El objetivo debe ser equilibrar yin y yang. Esta es una de las señales que indican que uno empieza a dominar el arte.

Dentro de su trayectoria el tuishou ocupa un lugar muy importante. ¿Qué puntos nos puede destacar de su práctica?

El trabajo del Taijiquan es un entrenamiento del Qi y el jin. El tuishou es la práctica de la sensación, de escuchar el Qi y el jin del otro, de comprenderlo y ver el sentimiento que nos produce. Cuando alguien nos toca se debe captar su intención. En la práctica del boxeo se debe desarrollar la facultad de persuadir al adversario para que se rinda. El espíritu y el corazón participan tanto en la derrota como en la victoria.

En tuishou hay que tener relajación y potencia. A menudo se ve practicar de forma muy dura, porque algunas personas confunden la dureza con la potencia y esto se puede ver a menudo en las competiciones. En el marco de la competición, resulta muy difícil no endurecerse, pero hay que conseguir estar relajados y a la vez tener potencia. Si el adversario es más fuerte que nosotros, para poder vencerle debemos evitar el choque dejándole pasar, absorbiéndolo. La potencia gana a la debilidad, pero los diez gramos vencen a los mil kilos.

Tampoco resulta muy beneficioso emplear demasiada intención porque entonces es muy fácil perder la relajación. Se dice que el exceso de intención mata la acción. Si se pierde la relajación, es muy probable que veamos una sola posibilidad, cuando en realidad, existen muchas diferentes. Al realizar las aplicaciones, deberíamos utilizar la intención en cada movimiento sin buscar herir al adversario.

Y por último, se debe prestar especial atención a cuatro aspectos de la energía. Zhan, adherirse, representa la cualidad del contacto estrecho y adhesivo con el contrario. Lian, unir, significa que la adherencia es tal que el otro no puede separarse de tu contacto mientras se mueve. Nian, pegar, representa en las técnicas de brazos la cualidad de permanecer pegado al adversario cuando intenta escapar. Sui, seguir, significa ajustar tu desplazamiento al paso del compañero para conservar el contacto. A través de estas técnicas, sin caer en excesos ni insuficiencias en cuanto a la expresión de la energía interna, se busca la ocasión propicia al desequilibrio para poder controlar y proyectar al adversario.

Para terminar, ¿cuál considera que es la actitud correcta con la que se debe practicar?

Cuando se practica la forma conviene ser humilde. Habrá siempre alguien mejor que nosotros y alguien peor. Sin un espíritu modesto es dificil que podamos extraer demasiados beneficios de la práctica. Sin embargo en el trabajo a dos es necesario adoptar una actitud voluntariosa y luchadora. La humildad puede producir temor y hacer que uno se pierda en el avance. Pero ser voluntarioso no significa caer en la rigidez ni dejarse dominar por la violencia. La psique y la energía deben estar despiertas y vigilantes para seguir los movimientos y aprovechar las ocasiones de transformación cuando se produzcan. Cuando trabajamos solos la forma es conveniente realizar los movimientos imaginando a un oponente. Así se consigue la suavidad y se podrá eliminar la dureza a la hora de trabajar solos y con compañeros. Si todos los gestos se hacen de una manera natural, se aprende a diluir la dureza del adversario.

La práctica del boxeo es se mejante a un barco sobre el río. Si no avanza, retrocede. El entrenamiento es el trabajo de toda una vida, hace falta mucha perseverancia. Si no se quiere retroceder, conviene aprovechar todas las ocasiones que tengamos para practicar y así acercarnos a la excelencia en nuestro arte.

Teresa Rodríguez es profesora del estilo Chen de Taijiquan y de Qigong, y terapeuta de Shiatsu y Qigong. [www.artestaoistas.com]

Alain Caudine es profesor de Taijiquan estilo Chen y de Qigong. Es discípulo interno de Wang Xi An y autor del libro À la source du Taijiquan. Este libro recoge la enseñanza del Taijiquan estilo Chen de la línea de Wang Xi An. También incluye la traducción francesa del libro de Wang Xi An Taijiquan estilo Chen, Laojia Yilu/Erlu. Guy Trédaniel Éditeur, ISBN: 2-84445-553-0.

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